Cita del día



CITA DEL DÍA: "El conocimiento se adquiere por medio del estudio; la sabiduría, por medio de la observación" (Marilyn vos Savant).

Entrada antigua de la semana

ENTRADA ANTIGUA DE LA SEMANA: Pinocho (cuento)


domingo, 11 de marzo de 2012

La maldición del dinero




"La riqueza de un hombre no se mide por las cosas que posee, sino por aquéllas que no cambiaría por dinero" (Anónimo).


Todo sucedió muy rápidamente. Llevaba unas cuantas copas. Seguramente se quedó dormido. Cuando quiso darse cuenta, el accidente era inevitable. Le ocurrió como siempre había oído que pasa en estas situaciones, en las que corre peligro la vida. Antes de que llegara lo que tuviera que venir, sobrevinieron con absoluta nitidez a su mente los momentos más importantes de su existencia. De una existencia que podría escribirse en tres capítulos. El primero hasta que conoció a Carmen, la mujer de su vida. El segundo su noviazgo, su matrimonio, la llegada del hijo… hasta que aconteció aquello, gozoso en principio. El tercero, los últimos cuatro años.
Se conocieron cuando tenían quince y desde el primer momento se hicieron inseparables. Mucho más madura que él, Carmen resultó ser un perfecto complemento a su cabeza un tanto alocada. Tras unos años de noviazgo, en cuanto vieron que estaba seguro en el trabajo, buscaron un piso y se casaron. Pronto llegó el niño, para poner la guinda a su felicidad. Cuatro lustros después podía seguir diciendo que se consideraba un ser privilegiado, a pesar de las estrecheces económicas propias de una familia humilde. Estaba compartiendo su vida con la mujer que quería y tenían un hijo modélico que, en la sensatez, había salido a su madre. Decididos a hacer el esfuerzo de apoyarle en el estudio de una carrera, el chaval estaba respondiendo. Sacaba sin problemas las asignaturas y daba clases particulares para pagarse sus gastos.

Siempre que le había dado por soñar despierto, veía a los niños de San Ildefonso cantando el número de una de sus participaciones navideñas. Un buen pellizco para pegarle un meneo a la hipoteca, asegurarse los estudios del hijo, hacer por fin los cuatro arreglos que necesitaba la casa y darle la merecida jubilación al coche. La realidad resultó algo más sosa, pero mucho más contundente. Alguien le comentó el rumor de que el bote de la lotería primitiva había caído en el barrio, pero que todavía no se había identificado al supuesto afortunado. Como llevaba el resguardo en el bolsillo, se acercó a la administración. Cuando vio la cara de la empleada, no necesitó la confirmación de que nunca más iba a tener que preocuparse por el dinero.




El primero de sus seres más queridos con quien tuvo problemas fue Antonio, su mejor amigo de siempre. Con apuros económicos, su cuenta corriente había sido el primer destino de una buena cantidad de euros. “Mientras yo tenga dinero tú no vas a tener dificultades de este tipo”, le había dicho antes de que se fundieran en un emotivo abrazo. El caso es que se lo tomó al pie de la letra y en menos de un año, sin haber hecho aparentes esfuerzos para resolver su situación, le había requerido  tres veces más para lo mismo. En la última de ellas le llamó la atención, se sintió ofendido y terminaron riñendo seriamente.
La primera discusión fuerte que tuvo con Carmen fue cuando le planteó al hijo que dejara los estudios, para ayudarle a administrar el dinero. La madurez del chico no llegó a tanto como para escuchar a su madre. Al poco tiempo se le ocurrió a él solo que, pudiendo pagar a un profesional que lo llevara, no tenían necesidad de preocuparse ellos por eso. Lo de las drogas vino un poco más adelante.

Antes del enfrentamiento por el futuro del hijo, ya había tenido otros de menos importancia con su mujer. Lo que más le enfadaba, tenía que reconocerlo, era que el tiempo siempre terminaba por darle la razón a ella. ¿Para qué iban a irse tres meses al Caribe, si antes de las dos semanas estarían añorando su casa? ¿Para qué quería gastar 100.000 euros en un coche, si nunca le había gustado conducir? En lo de la casa sí que se había puesto tozuda y acabó saliéndose con la suya. ¿A santo de qué iban a comprar un chalé en una urbanización de lujo, para vivir con gente que no tenía nada que ver con ellos? No escatimaron en las obras para remozar su casa, pero siguieron viviendo en su barrio de toda la vida.




Nunca pensó que lo de Vanesa fuera a pasar de una simple aventura con una chavala espectacular, pero que podía ser su hija. Además de la juventud que había perdido Carmen, encontró en ella la comprensión que últimamente no conseguía de su mujer. Jamás discutían. A pesar de la diferencia de edad, parecían hechos el uno para el otro. Su fallo fue que no supo ser discreto y recibió el correspondiente ultimátum de su consorte. Antes de dos meses estaba viviendo con la joven en la urbanización a la que tiempo atrás le había echado el ojo.
Resultaba evidente que era un nuevo rico, pero en el barrio no se lo habían llamado nunca. Lo de cornudo tampoco. Claro que antes hubiera puesto la mano en el fuego porque no lo era, pero con su flamante mujer actual no se hubiese atrevido a apostar tan fuerte. Más de una vez se había hecho el loco ante lo que para una persona objetiva hubieran resultado pruebas irrefutables. Lo que ni siquiera él podía negar era que Vanesa, desde que había logrado su objetivo, no se parecía en nada a la chica que había conocido.

Todos sus problemas pasaron a un segundo plano cuando le llamaron del hospital. Su hijo había sido ingresado por una sobredosis. Casi no había dormido aquella noche y llevaba unas cuantas copas, pero no se le pasó otra cosa por la cabeza que coger el coche para ir a informarse in situ de la gravedad en que se encontraba. De esa forma llegó el accidente. Fue entonces cuando sobrevinieron con absoluta nitidez a su mente los momentos más importantes de su existencia. Aún pudo tener un pensamiento de solicitud de perdón a Carmen y al hijo, antes de que 100.000 euros de chatarra terminaran con su vida.

2 comentarios:

  1. Dicen que el dinero no da la felicidad, en este caso el dicho se va más lejos, el dinero puede acabar con la felicidad, es ficción, pero me da que no mucho, que habrá más de un caso parecido.

    Nada, que vi el enlace y a mí también me apeteció leerlo, de todas maneras te subestimas constantemente que lo sepas, abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por venir. Tu comentario es el primero en casi un año. El blog tenía entonces mes y medio de vida y todavía no tenía tan buenos amigos como ahora.
      Con respecto a tu comentario, estoy de acuerdo. Creo que ha habido bastantes casos de personas que no han sabido asimilar con normalidad un buen pellizco de dinero y, lejos de ser más felices, han destrozado su vida.
      Un abrazo.

      Eliminar