Cita del día


CITA DEL DÍA: "El ignorante afirma; el sabio duda y reflexiona" (Aristóteles).

Entrada antigua de la semana

ENTRADA ANTIGUA DE LA SEMANA: Las botas mágicas (cuento)


jueves, 31 de mayo de 2012

Citas (91 a 100)







91. “El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era” (Paul Valéry).


92. “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad” (Víctor Hugo).


93. “Procuremos ser más padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado” (Miguel de Unamuno).


94. “Yo no sé quien fue mi abuelo; me importa mucho más saber quién será su nieto” (Abraham Lincoln).


95. "No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita”.


96. “Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria”.


97. "Planea la vida como si fueras a vivir siempre y vívela como si fueras a morir mañana".


98. "Los complejos de inferioridad serian estupendos si los tuvieran las personas adecuadas”.


99. "Nada es felicidad si no se comparte con otra persona. Nada es verdadera tristeza si no se sufre completamente solo”.


100. "Hay gente tan sumamente pobre que solamente tiene dinero”.


Citas (81 a 90)                                      Página principal                                     Citas (101 a 110)

lunes, 28 de mayo de 2012

Inocente inocentada






Ya sé que, al menos en España, el Día de los Inocentes es el 28 de diciembre. De hecho hice la broma en esa fecha; pero me ha venido hoy a la memoria, faltan todavía unos cuantos meses y quizá cuando llegue no me acuerde de contarla. Así que no voy a dejar para mañana lo que puedo hacer hoy.

Me inspiré en un viejo chiste. No es que tenga demasiada gracia para estas  cosas, pero la verdad es que me salió redonda. Todo se produjo tan a pedir de boca, que no sabía por dónde cortar.

Estábamos en la oficina cuatro comerciales y una secretaria. Por la mañana llevábamos  el mismo horario, pero por la tarde la chica se adelantaba una hora. Aprovechando ese tiempo llamé desde casa por teléfono, cambiando un poco la voz para que no me reconociera:
—¿El señor Peláez,  por favor?
— Aquí no hay ningún Peláez —respondió ella.
—Disculpe señorita.

Al cabo de diez minutos le dije a mi hermana que hiciera la misma llamada. Evidentemente obtuvo idéntico resultado, pero me dijo que la había notado algo desconcertada.

Un poco más tarde entré yo de nuevo en acción, cambiando  a una nueva voz. Volvió a suceder lo mismo, pero ya me preguntó quién me había facilitado ese teléfono. Le respondí que el propio señor Peláez. No me dio grandes  explicaciones, pero el  mosqueo que llevaba era ya considerable.

Dejé transcurrir de nuevo unos minutos y  volví a llamar, ya casi sin disimular la voz, con la intención de rematar definitivamente la inocentada:
Buenas tardes. Soy Antonio Peláez. ¿Me ha llamado alguien?
—…

Hasta allí estaba prevista la gracia, pero al ver que no reaccionaba decidí seguirla mientras diera de sí:
—¿Me escucha, señorita? ¿Podría decirme, por favor, si me ha llamado alguien?
—Claro que le han llamado. ¿Pero usted quién es? ¿Quién le ha dado permiso para relacionar su persona con este teléfono?
—Creo que debería haber empezado por ahí —improvisé sobre la marcha—. Tiene usted razón. Le pido disculpas. Ha sido todo tan precipitado... Soy un veterinario de Badajoz y he tenido que trasladar mi consulta a Zaragoza. Hasta dentro de una semana no voy a tener conectado el teléfono, pero necesitaba urgentemente que algunas personas pudieran ponerse en contacto conmigo. Sin tiempo para avisarles a ustedes pensé: “Seguro que estos señores serán tan amables de cogerme los recados durante unos días“.
—Yo eso no puedo hacerlo sin la autorización de mi jefe y hasta dentro de una hora no vendrá.
—Lo entiendo perfectamente. Valoro su profesionalidad. Quedamos entonces en que usted se lo consulta cuando llegue y yo le llamo en un par de horas para recibir su respuesta. Muchas gracias.

Entre pitos y flautas se me había hecho la hora de ir a la oficina. Cuando llegué, salió a mi encuentro muy nerviosa:
—Si te cuento  lo que me ha pasado no te lo crees —me  dijo.
—Antonio Peláez —me presenté, alargándole la  mano.
—Calla. No hagas  el idiota. Déjame que te cuente.
—Soy Antonio Peláez y estoy encantado de conocerle, señorita —tuve que insistir.

Por respeto al lector, obviaré los insultos recibidos.




Como coletilla añadiré que un par de años después la chica se casó y trasladó su residencia a Madrid. Por saber cómo le iba le llamé un día, no pudiendo evitar probar con  una de mis mejores voces:
—Buenas tardes. Le llamo de El Corte Inglés.
—¡Vete a la mierda, Chema! —me respondió inmediatamente.

Como no tenía un pelo de tonta supuse que había espabilado, aunque me quedé con la curiosidad de preguntarle a cuántas voces desconocidas había mandado a la mierda pensando que era yo el que llamaba.

viernes, 25 de mayo de 2012

Diccionario en clave de humor (7)





Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.

CARPOLOGÍA. Parte de la botánica que estudia la articulación de la mano con el antebrazo.
CARRASPEO. Acción y efecto de carraspeer o padecer ronquera o afonía en el recto.
CARROÑOSA. Dícese de determinada letra del alfabeto cuando, debido a su escasa utilización, está cubierta de herrumbre.
CÁSPITA. Escamilla que se forma en la cabécita.
CASTA. Limpia de polvo y paja.
CASTAÑERA. Dícese de la mujer que vende castañas absteniéndose de todo goce sexual.
CASTOR. Mamífero roedor y honesto.
CATAPLASMA. Vampiro.
CATETÓMETRO. Instrumento para medir el refinamiento de las personas.
CEDRO. Puecro.
CEGATO. Felino corto de vista.
CELEBÉRRIMO. Famosérrimo.
CEMENTERIO. Cal hidraulicaria.
CENÁCULO. Cenaculo. Supositorio de noche.
CENSURA. Corrección  o reprobación de alguna cosa.
Diccionario (6)                                       Página principal                                      Diccionario (8)

martes, 22 de mayo de 2012

La puerta de los carros



Acuarela de Pepe Farrés en IN SITU



Cuando mis hermanos y yo les contamos sucesos de nuestra infancia a hijos y sobrinos, en muchas ocasiones se nos quedan mirando con una sonrisa de incredulidad, como esperando a ver cuándo les decimos que nos estamos quedando con ellos. Al darse cuenta de que la cosa va en serio, derivan el gesto hacia una mueca de extrañeza con la que parecen preguntarse: “¿De qué siglo habrán salido éstos?”. La verdad es que no me extraña, porque yo mismo me sorprendo de la evolución (en casi todo positiva) que se ha producido en los últimos… Claro. No te cachondees. Ya sé que a determinadas edades casi todos los recuerdos tienen más de cuarenta años, pero aún así. A veces parece que nos haya traído el túnel del tiempo desde la Edad Media.

Por mis entradas más recientes (Creer o no creerLos enemigos del almaEl limbo y Los nueve primeros viernes), diccionario y citas al margen, podría decirse que he encontrado un filón en los asuntos religiosos. Tengo que reconocer que dan mucho juego, sobre todo para quienes nos educamos en colegios de curas y monjas. Me atrevería a decir que éstas todavía tenían los pies mucho más alejados del suelo que sus colegas varones. Hoy voy a acordarme especialmente de ellas. La experiencia de una madre y cuatro hermanas en sus aulas me respaldan.

La estructura piramidal de la Iglesia resulta una contradicción al mensaje de Cristo, que es a quien se supone está representando. En los colegios religiosos sucedía (¿sucede?) tres cuartos de lo mismo. Nada que ver la madre superiora, a la que mis hermanas mayores todavía tenían que hacerle la reverencia, con la modesta hermana portera. Patéticas interpretaciones de la religión que supuestamente estaban enseñando, con marcadas diferencias en el trato a las niñas de pago y a las que no lo eran. Mi madre nos contó que en sus tiempos, pretendiendo tomar ejemplo de Jesús cuando lavó los pies a los apóstoles en la Última Cena, un día al año montaban una representación en la que una alumna rica debía rebajarse a hacer lo mismo con las pobres. ¡Con dos ovarios!

Pero no hace falta que me remonte una generación. Recordaré algo sucedido en la mía, vivido por mis hermanas en primera persona. Las diferencias entre las niñas de pago y las becarias seguían existiendo, hasta el punto que aquéllas salían del colegio por la puerta principal y éstas por una lateral, a la que llamaban la de los carros por razones obvias. Todo esto sucedió así hasta que un alma caritativa les hizo caer en la cuenta de la burrada que estaban haciendo. Entonces la mente lúcida del convento, tratando no solo de enmendar el error sino también de compensar por el tiempo que habían estado haciéndolo mal, dio la siguiente instrucción: “A partir del lunes las niñas becarias saldrán por la puerta principal y las de pago por la de los carros”. Y así se hizo sin que nadie lo remediara. 

sábado, 19 de mayo de 2012

Citas (81 a 90)







81. “Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer” (Domingo Sarmiento).


82. "La única diferencia entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho suele durar algo más” (Oscar Wilde).


83. “Nada se parece más a un hombre honesto que un pícaro que conoce su oficio” (George Sand).


84. “Del escuchar procede la sabiduría y del hablar el arrepentimiento” (Proverbio italiano).


85. “Hay pocos animales más temibles que un hombre comunicativo que no tiene nada que comunicar” (Charles Augustin Sainte-Beuve).


86. "Primero el hombre aprende en la vida a andar y a hablar. Más tarde, a sentarse tranquilo y mantener la boca cerrada” (Shirley MacLaine).


87. “Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora” (Proverbio hindú).


88. “Lee y conducirás. No leas y serás conducido” (Santa Teresa de Jesús).


89. "Donde funciona un televisor, hay alguien que no está leyendo” (John Irving).


90. “Me preocupa el futuro, porque es donde voy a pasar el resto de mi vida” (Mike McAvennie).


Citas (71 a 80)                                      Página principal                                      Citas (91 a 100)

miércoles, 16 de mayo de 2012

Los nueve primeros viernes







Dibujo de sarita 9 en dibujos.net
El tributo que las religiones hacen pagar al hombre por darle contenido a lo que hay después de su muerte, consiste en tenerle cogido de las pelotas durante toda su vida. Es un pago que realiza resignadamente por recibir argumentos para creer en una vida mejor por toda la eternidad, frente al vértigo que le provoca pensar que todo pueda acabarse en este mundo. Lo que hacemos aquí no es más que tratar de ganar el derecho a que los dioses nos reserven un  sitio en el más allá.


En REFERXIONES
La religión católica no es una excepción. Tenemos que cumplir con lo que la Iglesia dice que manda Dios, pero con una curiosa forma de evaluar los méritos. No se realiza una cuantificación de todos nuestros actos en esta vida, sino que se valora nuestra situación exclusivamente en el momento de la muerte. De nada sirve haber cumplido habitualmente si te pillan descolocado al final y viceversa. El problema es que como no sabemos ni el día ni la hora, tenemos que estar siempre dispuestos para que la llamada no nos coja defecando y sin  papel (valga la ordinariez). Ahí está el truco.

"Lo que daría por conocer el momento en que voy a ser llamado (canguelo al margen) para que me diera tiempo a prepararme", pensará el fiel lector. Y yo, que ya hasta le adivino el pensamiento, le diré que hay una forma de conseguir que no le pille a uno en fuera de juego, evitándose además el sobresalto de tener que saber cuándo va a ocurrir. No saque la cartera, que se la voy a dar gratis. Ya va siendo hora de que haga algo por pagarle su fidelidad a este blog. Preste atención, porque no voy a decírselo más que una vez, Y no comente que he sido yo el que se lo ha contado, porque lo negaré.

Andaba yo de pequeño con la preocupación de alcanzar la salvación, cuando alguien me habló de los nueve primeros viernes de mes. Nunca he sabido muy bien matizar el papel que desempeña el Sagrado Corazón de Jesús en la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, pero la devoción que le tenía mi abuela fue siempre para mí su mejor aval. Y dice la Iglesia que se le apareció a una monja y le prometió que todo aquél  cristiano que fuera capaz de comulgar durante nueve primeros viernes de mes consecutivos, tendría garantizada la salvación. No  es tan  fácil  como parece, porque siempre te pilla alguno de vacaciones o despistado, pero merece la pena si se tiene  en cuenta que después de hacerlos ya no hay que preocuparse de nada. Ni siquiera de ser bueno. Tienes el cielo más garantizado que la Madre Teresa de Calcuta.

De nada.

domingo, 13 de mayo de 2012

Diccionario en clave de humor (6)





Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.


CACHIFOLLAR. Quedarche con las ganas.
CACOFONÍA. Vicio del lenguaje por el que sonidos similares y concretos concurren concomitando en concordancia.
CALADURA. Pelsona descalada.
CALASANCIO. Escolapio que necesita descalanso.
CALCOMANÍA. Preocupación  caprichosa por los calcos.
CALVO. Persona que ha recuperado la cabeza del  pelo.
CAMILLA. Mesa con faldas, donde se transportan los braseros heridos.
CANANA. Cabellollo blancoco.
CAPUCHINO. Religioso con los ojos oblicuos y los pómulos salientes.
CARACENSE. Guadalajareño nacido en Caracas.
CARACOL. Hortaliza de precio elevado.
CARAMBA. Deplorable estado en que quedan  expresiones tan bellas como "¡joder!”  tras pasar por el tamiz de la censura.
CARDENAL. Moradura eclesiástica.
CARILLA. Fachada o superficie anterior de alguna cosilla.
CARIÑENA. Inclinación afectuosa hacia el vino.


Diccionario (5)                                  Página principal                                  Diccionario (7)

jueves, 10 de mayo de 2012

El limbo


Viñeta de Lolín Lizárraga en HUMOR DE DERECHAS


Pensando en la interpretación que daba en mi infancia a lo que en el catecismo nos enseñaban sobre los enemigos del alma, ha venido a mi memoria alguna otra cuestión. Una de la que más quebraderos de cabeza pudo darme (además de que Dios fuera capaz de pedir a Abraham que le ofreciera en sacrificio a su hijo Isaac), fue la de tratar de encontrarle sentido al limbo. Dentro de las limitadas posibilidades de revelarse que un chaval de corta edad podía tener en los primeros años sesenta, lo más próximo a hacerlo era la discrepancia de pensamiento. Creer que no había derecho a que un niño, por el hecho de no haber tenido la fortuna de que alguien le echara agua por la cabeza, no pudiera ir al cielo. Eso sí, al infierno tampoco se le mandaba. Se inventaba una especie de sitio indefinido en el que ni lo pasabas bien, ni lo pasabas mal, sino todo lo contrario. No te quemamos, pero tampoco te puedes venir con nosotros al cielo. A ver si vas a contagiarnos tu asqueroso pecado  original. Ah, se siente. Haber sido bautizado como Dios  manda. ¿Que tú no tienes la culpa? Pues por eso  no te mandamos al infierno. Al  limbo y gracias.

Dibujo de Vanno en TARINGA!
Lo que el asunto hubiera podido tener de anecdótico conforme ibas llegando a la edad adulta, resultaba no serlo en absoluto cuando descubrías que lo del limbo no era un cuento para impresionar a los niños. Que no te lo aclaraban como lo del ratoncito Pérez, los Reyes Magos o la cigüeña, sino que se mantenía en pie. Que si un día te casabas, tu mujer tenía un parto complicado y el médico te ponía en la tesitura de elegir entre salvarla a ella o al niño, tenías que elegir a éste porque estaba sin bautizar. Tal cual. Y si no lo hacías así, pecado mortal que te crió. Y al infierno, si no te arrepentías de la fechoría y te confesabas. Sin embargo si optabas por salvar al chaval la cosa no podía salir más redonda, porque la parienta se iba derecha al cielo (si estaba en gracia de Dios, claro), tú eras un buen cristiano y tu nuevo hijo también. Todo eso si el buen cristiano no era el médico y decidía por ti.

Parece ser que la Iglesia actual, aunque ya deja abierta la posibilidad de que el destino de los niños fallecidos sin bautizar sea el que dicta el sentido común, todavía mantiene no haber encontrado argumentos teológicos suficientes para afirmarlo rotundamente. Quizá no quiera manifestar un cambio radical de postura mientras pueda haber algún sobreviviente de los que, siguiendo sus severas instrucciones de hace años, optara por perder a su mujer para ser un cristiano ejemplar.

lunes, 7 de mayo de 2012

Citas (71 a 80)







71. “El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir” (Mark Twain).


72. "A quien habla mal de mí a mis espaldas, mi culo le contempla” (Winston Churchill).


73. "Creo que la amistad entre el hombre y el perro no sería duradera si la carne de perro fuera comestible” (Evelyn Waugh).


74. "Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad” (Pearl S. Buck).


75. “Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama” (San Agustín).


76. “Hay tres maneras de arruinarse: las mujeres, el juego y los técnicos. La más placentera, las mujeres. La más rápida, el juego. Pero la más segura, los técnicos” (Georges Pompidou).


77. “Es curioso que la vida, cuando más vacía, más pesa” (León Daudí).


78. "Amar no es mirarse el uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección” (Antoine de Saint-Exupery).


79. “Nada tan estúpido como vencer; la verdadera gloria está en convencer” (Víctor Hugo).


80. “El medio más fácil para ser engañado es creerse más listo que los demás” (François de la Rochefoucauld).


Citas (61 a 70)                                        Página principal                                       Citas (81 a 90)

viernes, 4 de mayo de 2012

Los enemigos del alma




A veces tengo la sensación de que el disco duro soportado por mi cuello está demasiado lleno. Tiene almacenadas en su memoria las mayores chorradas de mi más tierna infancia y no le queda capacidad para recibir la información actual que me interesaría archivar. Nunca me he planteado un formateo, pero sí ir borrando cosas antiguas que no valen para nada; sin embargo deben ser de esos archivos ocultos que se agarran a la vida como las garrapatas a la oreja de los perros, porque me resulta imposible eliminarlos. Tan así es la cosa, que me he convertido en la papelera de reciclaje de mi familia. Estoy acostumbrado a que mis hermanos me llamen para preguntarme las mayores estupideces, después de haber comentado entre ellos: “De esta tontería, como no se acuerde Chema no se acuerda nadie”. Y efectivamente en muchas ocasiones soy capaz de satisfacer sus curiosidades, aunque por la mañana haya tenido que esforzarme para recordar el nombre de la empresa en la que trabajo.

¿Y qué coño tiene eso que ver con los enemigos del alma?, se preguntará el amable lector. Vayamos por partes, no se me ponga nervioso. Estaba  haciendo una introducción para manifestar que puedo repetir de memoria muchas cosas aprendidas en el colegio cuando tenía seis o siete años. Una de ellas son las respuestas a las preguntas del catecismo. Puedo  recordar incluso lo que pensaba al  respecto cuando las contestaba. 

¿Cuáles son  los enemigos del alma? No  tenía muy claro lo que era el alma (no lo tengo ni ahora), como para buscarle enemigos; pero no había problema, porque me los daban hechos. Los enemigos del  alma son  tres: el  mundo,  el demonio y la carne. La cosa consistía en tratar de comprender un poco el  papel de cada uno. Tampoco debía ser tan difícil. Para empezar el  alma era invisible y además inmortal, o sea que algo tenía que ver con Dios. Al ser tan espiritual yo me la figuraba pariente muy cercana del Espíritu Santo, que era ese cacho de Dios que (como Mortadelo) tenía la facultad de disfrazarse de lo que quisiera. Para eso era Dios. Lo mismo te podía salir volando como una paloma (y como el alma de los cuerpos), como plantarse encima de la cabeza de los  apóstoles en forma de lengua de fuego.

En cuanto a los enemigos, el más fácil de entender era el demonio. Los que son malos de verdad (y estaba claro que Satanás lo era) no discriminan a sus víctimas y el alma no iba a ser una excepción. Lo de la carne también creí  interpretarlo correctamente, aunque años más tarde descubriera que se trataba de otro tipo de chicha. Para mí, entonces, se refería a la prohibición de comer carne los viernes de cuaresma.

El enemigo que no llegué nunca a comprender fue el mundo. No me cabía en la cabeza que pudieran tener algo el sol, la luna, las estrellas y todos los planetas contra una pobre paloma. Pero ya estaba aleccionado de que estas cosas que no se entendían era mejor no preguntarlas, no fueran a pensar que mis creencias se tambaleaban. Para eso estaba la fe, palabra tan corta como mágica. Gracias  a ella  me había metido entre pecho y espalda el misterio de la Santísima Trinidad, con que no iba a ponerme puntilloso para aceptar que el mundo era enemigo del alma.

martes, 1 de mayo de 2012

Diccionario en clave de humor (5)




Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.

BARROCO. Estilo de ornamentación caracterizado por el abuso del barro.
BATIBURRILLO. Mezcla heterogénea de animalillos solípedos.
BIOLÓGICA. Persona que discurre con acierto sobre las leyes de la vida.
BIS. Se emplea para dar a entender que una cosa se ha de repetir. Se emplea para dar a entender que una cosa se ha de repetir.
BLANCURA. Sacerdote de raza blanca.
BLANDURA. Toda aquella cosa que cediendo fácilmente a la  presión, ofrece considerable resistencia.
BOCHINCHE. Alboroto producido por la aparición de determinado insecto.
BORDEAR. Estar a punto de nacer fuera del matrimonio.
BOTECARIO. Cierto tributo que pagaban en tiempo de guerra los que preparaban y expendían medicinas.
BOTONES. Piezas pequeñas, generalmente redondas, con que cierran sus uniformes los muchachos que hacen de mensajeros en hoteles, casinos y otros lugares.
BROMEAR. Orinar alborotadamente.
BRÚJULA. Hechicérula.
CABALLERIZA. Cuadrúpedo híbrido, producto del cruzamiento de caballo y erizo hembra.
CABECERA. Dícese de la oreja que podría estar todavía más sucia.
CABLEADO. Implesionado desagladablemente, ilitado.
Diccionario (4)                                       Página principal                                      Diccionario (6)