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domingo, 6 de septiembre de 2015

El flautista de Valdemoro (cuento)






Corrían aquellos lejanos tiempos en los que la edad media de los habitantes de Pinto había subido considerablemente. Los jóvenes del lugar encontraban en el pueblo vecino de Valdemoro el trabajo que les faltaba y poco a poco fueron trasladando allí su residencia. Las parejas se formaban allí y allí tenían sus hijos. Llegó un momento en que Pinto se quedó sin niños. Las  personas mayores andaban siempre taciturnas, sin la alegría de la gente menuda.

Aquellos eran los mismos tiempos en los que la edad media de los habitantes de Valdemoro había descendido sensiblemente. Todos los jóvenes se habían concentrado allí y, en consecuencia, allí se producían todos los nacimientos. Las personas adultas estaban estresadas con tanto niño. La apacible comida en el restaurante, la tranquila lectura de un libro o una apasionada noche de amor, eran siempre interrumpidas por el impertinente llanto de un mocoso.

Un hombre de Valdemoro, que era muy listo a la par que habilidoso con la flauta, se dio cuenta de la situación y decidió sacarle partido cuando observó el poder de convocatoria que tenía entre los críos con su instrumento. Los atraía a la plaza con el sonido del mismo y, cuando se encontraban todos allí, se los llevaba sin dejar de tocar a la aldea vecina. Tanta paz dejaban en la de partida como alegría encontraban en la de llegada. El día que detectaba que en la primera se había hecho hueco la nostalgia y en la segunda se había producido el hartazgo, utilizaba el mismo sistema para emprender el camino a la inversa. Los habitantes de una y otra le mostraban su agradecimiento en forma de monedas y el flautista se convirtió con el paso del tiempo en el más rico de la comarca.

Hay muchas versiones sobre el sentido de la frase "estar entre Pinto y Valdemoro", pero parece ser que el verdadero es el que voy a explicar a continuación. Preguntados los habitantes de ambas poblaciones si eran más felices con los niños o sin ellos, se llegó a la conclusión de que el momento culminante de felicidad se producía cuando se encontraban en el trayecto entre las dos, porque mientras los de una estaban empezando a disfrutar de su ausencia los de la otra todavía eran capaces de idealizar la que se les venía encima.


36 comentarios:

  1. jajjajajaj... mis neuronas de domingo no van a juego con las tuyas.. a ver si el Lunes despierto mejor.. aunque también trabajare.. por lo que pueda pasar.. siempre con niños... que se aprende tanto de y con ellos.. que no hay que dejarles escapar ;)

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    1. Por eso aprendí tanto de ti y contigo cuando me invitaste a un helado.
      Besos.

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  2. El hombre jamás estara contento con lo que tiene o con lo que no tiene, esa es la farsa de la vida.

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    1. Es lo que pasa con los niños, que cuando no están se les echa en falta y cuando llevas mucho tiempo con ellos se agradece que se los lleven.

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  3. O sea cuando no estaban en ninguno de los dos pueblos.
    Lo creo.

    Saludos.

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    1. Quienes los habían tenido empezaban a descansar con su ausencia y quienes iban a recibirlos a disfrutar porque iban a verlos pronto. Poco después los primeros estarían empezando a añorarlos y los segundos a estar hartos de ellos.
      Saludos.

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  4. jaaaaaaaaaa!

    pero qué les pasa? pobres niños....qué es lo hacen para que no los aguanten???

    (tengo la ligera sospecha que no entendí, verdad???) jajajaja

    no tengo remedio, no me hagas ni p..o caso, vale?

    =)))

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    1. Sí que lo has entendido. Creo que sucede en todas partes lo mismo, aunque te gusten y los quieras muchísimo, que cuando llevas tiempo con ellos te cansan y al poco tiempo de marcharse ya los estás añorando.
      No tienes que tener remedio y sí que te hago caso.

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    2. Ha de ser que ya no tengo niños en casa....y todavía no los extraño!!!!

      Buenas noches =)))

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    3. Yo tampoco tengo niños en casa.
      Buenas noches.

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  5. Lo mismo le pasa a mi suegra con mis gatos. Cuando los llevamos, se pasa el día refunfuñando con que si se suben a todas partes, que si arañan el sofá... y en cuanto nos los llevamos empieza a decir que los echa de menos. Jajajaja.

    Besotes!!!

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    1. Es que Forlán es mucho Forlán. Imposible no cogerle cariño.
      Besos.

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  6. De flautista solo conoci al"burro flautista en la pradera" !

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    1. ¿Y no conociste a "El flautista de Hamelin"? Este cuento está basado en ese.
      Besos.

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  7. jajajajajaaja cuánta razón pero yo creo que entre Pinto y Valdemoro debe estar Parla jajajajaja
    Besines

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    1. Puede ser que ahora esté Parla, aunque ha habido más cosas a lo largo de la historia. He leído que en tiempo de los austrias había una casa de citas entre Pinto y Valdemoro. Los reyes descansaban en este segundo pueblo cuando iban camino de a Aranjuez. Parece ser que uno de ellos era bastante putero y cuando alguien preguntaba por él le respondían con frecuencia que debía estar entre Pinto y Valdemoro.
      Besos.

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  8. ¿Quién puede no amar a los niños? Yo, la única niña que soporto es a La Bella. (a los demás también... pero en su casa jaja).

    Beso Chema

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    1. Ahí has puesto el dedo en la llaga. Una cosa son los niños propios (en los que incluyo hijos, nietos y sobrinos) y otra muy distinta los que son de los demás. Los nuestros son traviesos (como tienen que ser los niños) y los ajenos maleducados e impertinentes.
      Beso, Flor de María.

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  9. Jajajaja!, es mi percepción o es que tampoco le es muy simpático andar rodeado de niños?, lo comprendo y mucho.
    Un abrazo Macondo!.

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    1. Aunque pueda parecer lo contrario, me gustan mucho los niños. A los que no soporto es a los de los padres que no los educan y creen que es obligación de los demás aguantar sus impertinencias.
      Un abrazo, Mary.

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  10. Un cuento precioso, sonoro y coloreado, como el universo de los niños y el espíritu de infancia que cultivas.
    Creo que ha sucedido como sucede con todas las ausencias importantes, ya sean temporales o definitivas: no las sentimos llegar hasta que se nos caen encima los primeros fragmentos de la pintura del techo de la casa. Los padres empiezan a añorar sus retoños, que hasta ahora los hartaban, cuando van perdiendo sin notarlo la alegría que se hallaba al comienzo de todo.
    Un fuerte abrazo, Chema.

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  11. Me gusta la parábola, refiriéndote a lo poco satisfechos que estamos siempre, deseando lo que no tenemos y añorandolo al mismo tiempo lo que acabamos de desperdiciar.
    Un saludo.

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    1. Tienes razón. Suspirar por lo que no tenemos y por lo que hemos perdido nos impide disfrutar de lo que tenemos y de lo que hemos conseguido.
      Saludos.

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  12. Mucho se ha escrito sobre Pinto y Valdemoro, y la rivalidad sobre estos pueblos y sus vinos. Hace años estuve por allí, entre Pinto y Valdemoro. Yo los críos los soporto diez minutos; más me suelen dar dolor de cabeza.

    Abrazo Macondo.

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    1. Y yo que a ti te veo como abuelo babeando con los nietos. XD
      Otro abrazo para ti, Rafa.

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  13. Que divertido! hace unos años he pasado por Pinto, y seguro también por Valdemoro.
    El domingo he visto Romeo y Julieta, te propongo que lo reescribas para leer como sería esta historia en el siglo XXl, a mi se me ocurren varias versiones. Y todas tendrían un final feliz.
    saludos

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    1. Todavía no me he atrevido a destrozar obras tan serias, pero todo se andará en cuanto pierda un poco más la vergüenza.
      ¿Por qué no nos haces partícipes de tus ocurrencias?
      Saludos, Karin.

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    2. Porque me sucede lo mismo que a ti!!!
      No me atrevo a publicar todo lo que pienso.
      Pero tu ya estas en este baile....

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    3. A ver hasta dónde puede llegar mi desvergüenza.
      Saludos.

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  14. La frase creo que es de todos conocida, pero no la explicación que has dado, me ha encantado y la debieras registrar. Siempre se añora lo que no se tiene y cuando se logra si es abundante se infravalora excepto el dinero que los que tienen mucho siempre quieren más.
    Abrazo Chema

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    1. A mí la versión que me parece más cachonda es la que le comentaba a Covadonga. No sé qué rey, cuando la familia real viajaba a Aranjuez, debía hacer noche entre Pinto y Valdemoro porque había una casa de putas.
      Un abrazo, María Pilar.

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  15. ¡Jajaja! Yo sabía la versión del rey Fernando III para más señas el Santo, el que resolvió un litigio de tierras mandando poner hitos entre Pinto y Valdemoro. A que no era tan santo y lo que dices tú...
    Feliz fin de semana Chema

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    1. Que sea feliz también para ti, María Pilar.

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  16. ¡Se me había escapado este cuento! ¡Qué bueno es! Pero qué malo eres aquí, como autor, con los críos, pobrecillos :)

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    1. No pienses en tu hija, sino en uno de esos niños maleducados que no tienen ningún lazo afectivo contigo, cuyos padres creen que tu obligación es compartir sus impertinencias con ellos.

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