Cita del día



CITA DEL DÍA: “Tolerancia significa disculpar los defectos de los demás; tacto, no reparar en ellos” (Arthur Schnitzler).

Entrada antigua de la semana

ENTRADA ANTIGUA DE LA SEMANA: Verbos, adjetivos, hombres y niños


martes, 28 de junio de 2016

Sonrisas (3)












Sonrisas (2)                                              Página principal                                              Sonrisas (4)

viernes, 24 de junio de 2016

El agua de la vida (cuento)






La grave enfermedad del rey tenía desesperados a sus tres hijos, hasta que un anciano les indicó que la salvación estaba en el agua de la vida. El problema era que resultaba tan difícil encontrarla que nadie hasta el momento lo había conseguido.

El hermano mayor —pensando que si sanaba a su padre sería él quien heredaría la corona— ensilló su caballo y partió a buscarla. Llevaba unos días cabalgando cuando se encontró con un duendecillo:
—¿A dónde vas? —le preguntó el extraño ser.
—¡A ti que he importa, enano de mierda! —le respondió impertinente.
El duende se ofendió y le desvió el camino hacia las montañas, quedando atrapado en un desfiladero del que le fue imposible salir.

Viendo que su hermano no regresaba, el mediano emprendió el camino por su cuenta. Se encontró con el mismo gnomo, el cual le hizo una pregunta parecida. Como era igual de chulo que el mayor, le respondió de forma similar y le ocurrió lo mismo que a él.

Le llegó el turno al pequeño, pero como era mucho más civilizado actuó de manera diferente. Le explicó al duende el motivo de su viaje y, en compensación por su corrección, recibió una varita mágica para poder abrir la puerta del castillo donde se encontraba el agua de la vida. Al cabo de unos días dio con él y ocurrió como el pequeño ser le había indicado. Pudo hacerse con un frasco del preciado líquido y de propina rescató a una princesa de la que quedó inmediatamente enamorado hasta las trancas. Juntos hicieron el camino de vuelta, con la idea de unirse en matrimonio y convertirse en príncipes herederos una vez sanado el enfermo.

Encontraron al padre moribundo, pero nada más rozar el agua sus labios recuperó la salud, se puso hecho un toro, le levantó la novia al chaval, se casó con ella, le hizo un hijo, lo nombró primer sucesor de la corona y vivieron los tres tan felices.


martes, 21 de junio de 2016

Sonrisas (2)












Sonrisas (1)                                              Página principal                                              Sonrisas (3)

viernes, 17 de junio de 2016

La gallina Marcelina (cuento)






La gallina Marcelina vivía en una granja rodeada de otros animales. Un día se encontró unos granos de trigo y, en vez de comérselos, decidió sembrarlos. Acudió a pedir la colaboración de sus mejores amigos para realizar la tarea:
—¿Quién me ayuda a sembrar estos granos de trigo?
—Yo no —dijo el pato.
—Yo no —dijo el gato.
—Yo no —dijo el perro.

La misma respuesta recibió cuando tuvo que regarlos, recolectarlos, llevarlos al molino, molerlos y amasar la harina. Cuando llegó a sus amigos el buen olor del pan recién salido del horno, acudieron a casa de Marcelina y ella les preguntó:
—¿Quién quiere probar este delicioso pan?
—Yo no —dijo el pato.
—Yo no —dijo el gato.
—Yo no —dijo el perro.
A lo que la gallina les respondió:
—Sois tan cabrones que hasta la moraleja del cuento me habéis jodido.


martes, 14 de junio de 2016

Sonrisas (1)












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viernes, 10 de junio de 2016

Los siete cabritillos y el lobo (cuento)






Educados como estaban los cabritillos en la lectura, se empapaban de todos los cuentos que caían en sus patas. Ese fue el motivo por el que cuando desde el otro lado de la puerta de su casa una voz dulce les dijo que era su madre, enseguida sospecharon que el lobo había hecho uso de unos cuantos huevos para aclararse la garganta y engañarles. Cuando le pidieron que les enseñara la pata y vieron que era blanca como la nieve, intuyeron con agudeza que estaba así porque había sido espolvoreada con harina. El caso es que era su madre de verdad y como no le abrieron llegó el lobo y se la comió. Cuando lo encontraron dormido y le abrieron la barriga para rescatar a la cabra vivita y coleando, no encontraron más que un trozo de carne bien masticado y medio digerido.


martes, 7 de junio de 2016

El gato con botas (cuento)






Se lamentaba el hijo menor de un humilde molinero de que le hubiera tocado como herencia de su padre un triste gato:
—Mi hermano mayor podrá ganarse la vida moliendo trigo en el molino y el segundo hacer faenas agrícolas con el asno que le ha correspondido, pero yo...
—No te pases, que bastante suerte has tenido conmigo —le dijo el minino—. Voy a conseguir que aparentes ser lo que no eres: listo, honrado y caballero.

Y así fue cómo se trabajó al rey llevándole presentes en nombre de su amo, hasta que terminó de engatusarlo —nunca mejor dicho— para que concediera a este la mano de su hija.

Perdices no sé si comerían, pero vivían de puta madre y hasta les concedieron el título de Duques de Palma.

El resto sería muy largo de contar.



NOTA:
Pido disculpas a los lectores no españoles por mencionar un título nobiliario nacional que puede resultarles desconocido. Como es imprescindible saber su reciente historia para la comprensión del escrito, dejo un enlace sobre los Duques de Palma.

sábado, 4 de junio de 2016

Una sencilla operación






Es asombrosa la sangre fría de Eva. Cualquiera de nosotros llevaría semanas dando el coñazo y ella acaba de decirnos, como de pasada, que mañana le hacen una sencilla operación en el brazo. "Me han dicho que va a durar menos de una hora". Se ha sorprendido de que le hiciéramos tantas preguntas y reído cuando hemos comentado que a todo el mundo —menos a ella, al parecer— le impresiona que le duerman, aunque solo sea por un rato. "Para esas tonterías no te duermen". Creo que todos hemos pensado que, aunque fuera con anestesia local, no dejaba de ser una intervención quirúrgica. Ha seguido quitándole importancia cuando nos ha dicho que no teníamos que ir a verla a ningún sitio, porque pensaba volver a continuación a casa y por su propio pie. Hemos escotado todos los colegas para que cuando regrese se encuentre nuestro cariño en forma de ramo de flores.

Cuando hemos llamado a su domicilio para interesarnos por cómo había ido todo, nos ha cogido ella misma el teléfono. Se nos ha descojonado al preguntarle si tenía ganas de visitas, respondiéndonos que pensaba acudir a tomar unas cañas con nosotros como todos los días. Cuando ha llegado la hemos recibido con una ovación. Nos ha agradecido las flores, pero también ha dicho que estábamos locos. Al empezar a arremangarse para enseñarnos el brazo, Ángel ha tenido que sentarse para no desmayarse. Nos hemos sentido ridículos cuando hemos visto que la sencilla operación era un 1+1=2 que le habían tatuado. Su vigésimo tatuaje. Ya podía estar tranquila la cabrona.