Cita del día



CITA DEL DÍA: "Los complejos de inferioridad serian estupendos si los tuvieran las personas adecuadas”.

Entrada antigua de la semana

ENTRADA ANTIGUA DE LA SEMANA: Blancanieves (cuento)


viernes, 29 de julio de 2016

Sonrisas (7)












Sonrisas (6)                                             Página principal                                              Sonrisas (8)

lunes, 25 de julio de 2016

El bicho raro que no vivía al día






Todos tenían situaciones familiares parecidas y un sueldo similar, pero él llevaba el mismo ritmo de vida al principio y al final del mes. Cuando llegaba el último día sus compañeros de trabajo se pasaban la mañana consultando si les habían ingresado la nómina. Más de una vez le preguntaron por qué él no se preocupaba. Siempre les respondía que su situación económica no era tan agobiante como para que le supusiera un trastorno que le pagaran al día siguiente. Cuando le surgían imprevistos no necesitaba tirar de la tarjeta de crédito, porque disponía de un pequeño colchón en su cuenta. No entendían cómo lo hacía, porque además no era de los rácanos que remolonean a la hora de pagar una ronda. Llegaron a la equivocada conclusión de que tenía ingresos por alguna otra vía. Empezaron a mirarle con cara de odio y a llamarle rico y chulo. Todavía más cuando se enteraron de que mensualmente hacía una aportación a un plan de ahorro para complementar su futura pensión.

Nadie se acordaba de que el año en que les quitaron la paga extraordinaria él no se había ido a ningún sitio de vacaciones, para poder regularizar su economía. Tampoco querían darse cuenta de que se cambiaba el coche unos cuantos años más tarde que los demás, no utilizando la mala excusa de que se veía obligado a hacerlo porque le estaba gastando mucha gasolina. Nunca les había sorprendido comprándose un último modelo de nada y siempre llevaba un móvil que todo el mundo consideraba anticuado.

Cuando el Hada Madrina les dobló el sueldo todos pensaron que iban a vivir mucho más holgadamente. Estaban equivocados. Enseguida se crearon nuevas necesidades que apenas mejoraron su nivel de vida, pero que les obligaron a seguir tirando de la tarjeta de crédito para pagar los empastes y a dedicar el último día del mes a mirar si les habían ingresado la nómina.


miércoles, 20 de julio de 2016

Sonrisas (6)













Sonrisas (5)                                              Página principal                                              Sonrisas (7)

sábado, 16 de julio de 2016

Sonrisas (5)












Sonrisas (4)                                              Página principal                                              Sonrisas (6)

martes, 12 de julio de 2016

Sonrisas (4)












Sonrisas (3)                                              Página principal                                              Sonrisas (5)

viernes, 8 de julio de 2016

Imperdonable






Hace unos días estuve viendo la retransmisión de un partido de fútbol. Al locutor se le suponía la carrera de periodismo. El problema no fue que tuviera un simple lapsus —del que nadie está libre— sino que no sabía leer. Así de simple y así de lamentable. Vio en sus apuntes que un jugador se llamaba Guitián y con Güitian que se quedó para todo el partido. Seguramente sería uno de los muchos españoles que sienten la imperiosa necesidad de ir a Inglaterra para perfeccionar el inglés antes de conocer su propia lengua, que al fin y al cabo apenas se habla en el mundo. Así nos va.


martes, 5 de julio de 2016

Un seguidor menos






Ayer dos cuarenta y siete
y ahora dos cuarenta y seis.
He perdido un seguidor.
Avisadme si lo veis,
pues los tiempos están duros
—como muy bien conocéis—
para conservar la lista
de los que al blog tienen ley.


viernes, 1 de julio de 2016

El campesino y el diablo (cuento)






Contaban los hermanos Grimm que un joven y listillo campesino recibió un tesoro de un diablo, a pesar de haberle engañado. El demonio le había pedido como contraprestación la mitad de su cosecha durante dos años. El primero de ellos le ofreció la parte de la planta que naciera por encima de la tierra y sembró remolachas. Como lo aprovechable de las mismas es la raíz, lo dejó con un palmo de narices. Al año siguiente el supuesto maligno le pidió la parte de abajo y entonces sembró trigo, por lo que volvió a dejarle sin nada. A pesar de todo le dio el cofre con las joyas, por considerar que no había incumplido lo convenido.

Es raro que hasta ahora nadie haya levantado la voz sobre tan ridículo final del cuento, cuando de todos es sabido que Lucifer —el padre de los demonios— recuperó el tesoro, esparció sal por todas las tierras del campesino para que nunca más pudieran dar frutos, se cargó a toda su familia, desposeyó al gilipollas de su hijo del título de diablo, le castigo con unas buenas hemorroides y le desterró del infierno al anodino purgatorio por toda la eternidad.